Las crónicas de Don Chon (5)

Ca-ca-ca-ca-cambios

[Sepa el lector que el título es un intento de traducción y juego de palabras basado en la canción Changes del hoy difunto artista David Bowie]

 

Ahí donde la ven hay cosas que son y pueden ser, pero la permanencia universal es usualmente concretada (y concentrada) en lo que a ciencias exactas respecta. Por lo que me parece por demás curioso como las personas tratan de utilizar constantes matemáticas transportadas a temas sociales o de convivencia humana, siendo que objetivamente no sería posible darle tales usos.

Otro de los—a mi ver—errores que cometemos los seres humanos, en lo que a permanencia y absolutos se refiere, es tratar de aplicar los mismos a las masas deportivas de fanáticos y atletas. Mismo bolo que tiene una relación simbiótica por demás mayor a la que tenía Spiderman con Venom, Ernesto Zedillo con Salinas de Gortari o Hermes con Zeus.

Es, en mi opinión, como si las personas no quisieran aceptar que las cosas cambian, que de un día a otro se puede retirar un atleta, puede perder un equipo, puede coronarse otro campeón; y a la temporada siguiente puede pasar lo mismo, pero con los nombres y los colores cambiados. Es decir, la permanencia tampoco aplica en los deportes.

Y, por mucho que les duela a las personas—o les arda, dependiendo de que parte de Latinoamérica sean los observadores imparciales—que existan esos cambios y movimientos tectónicos, en lo deportivo y social, hay que exponerlos, asimilarlos y aceptarlos; que hasta en la CONCACAF suben y bajan los equipos por el tobogán de la vida y las jerarquías…

 

Y sí (dirían algunos miembros del Real Zamora), así son las cosas. Por que por más mierda que le quieran echar a un tal Juan Carlos Osorio, no existe constante alguna de permanencia en el deporte que él haya quebrantado. Mucho menos en un ámbito deportivo tan viciado como lo es el del fútbol asociación.

Y no nomás estamos hablando de las barrabasadas que ocurren en CONCACAF, en la Liga MX o en FeMexFut; que ahí está la MLS borrando el ascenso y el descenso de sus planes a futuro, ahí está US SOCCER pidiendo transferencias de jugadores de otras federaciones a la suya para que puedan jugar los mismos en Rusia 2018, ahí está también La Liga española y la pasarela sin fin de jugadores que abusan del sistema fiscal/tributario. En fin.

En mi opinión, nos daríamos por bien servidos si decidiéramos entender que nadie es inmune en estos asuntos. Pero no. Prefieren indignarse, armar un escándalo y buscar chivos expiatorios extranjeros cuando le pasa algo al Tri.

Y luego peor tantito si es que México es eliminado por Jamaica, porque ya se ponen más cabrones todos los miembros de la perrada. Diciendo que se está malogrando el buen nombre de la selección nacional (y del país) cuando pasan esas cosas—¡Ah! Pero no vaya a ser que el aficionado vaya a mentarle la madre al técnico en público, que ahí está defendiendo a la patria nomás (‘ta weño).

Salen analistas, comentaristas, hasta ex-jugadores a hablar en contra del técnico, los federativos, las secuelas religiosas de la conquista española en la Nueva España, y del técnico; en fin, de repente se vuelven expertos en lo geopolítico-social. Les da amnesia, también hay que admitir, ya que salivan añorando las épocas doradas del Tri antes de que fueran manchados los buenos recuerdos por unas manos llenas de café.

Pero yo pregunto, ¿a que época dorada se refieren? ¿a los días en que México se encontraba entre el top 10 del ranking internacional de FIFA? ¿acaso respecto a El Tri que fue alguna vez ganador de una copa mundial en las últimas dos décadas y hoy ya no lo es?

Señores—y señoras también, que de seguro también le han de mentar la madre dos que tres madres (e hijas)—esa nunca fue la realidad. Esa gloria y esa época de oro, no han sucedido aun, están extrañando un pasado que no ha existido.

 

Pero bueno, esas son cosas que muchas veces uno las habla fácilmente; pero a la hora de la hora—machín rín, dirían las personas de la colonia Cuauhtémoc en Hermosillo, Sonora—cuesta mucho trabajo aceptar la realidad y acatar ordenes y hechos.

Lo digo por que hasta a mí—en papel de narrador y protagonista—me ha pasado. Más recientemente en el nuevo torneo al que fue inscrito el Real Zamora, donde en la primera jornada me di cuenta que sufrí un cambio de posición sin haber sido consultado.

’Ora wey, tú vas a la delantera y yo entro por ti ¿va?”—fue lo que me dijo el Calvo Aboytes cuando estaba alineando al equipo, ya dentro del campo. Encima de eso, también me tocó juntar el dinero para el árbitro durante el medio tiempo, ni pez.

El resultado final fue una victoria 2-1 favor al Realito, lo que nos adjudica los primeros tres puntos del nuevo torneo; mismo que se decidirá a base de puntos después de 12 jornadas.

Don Chon, quién ya regresó como patrocinador y espectador, dice que la nueva alineación del equipo: “’tá bien”. Y como a mi no me parece tanto se lo dije y le expliqué como las ultimas posiciones en las que jugué futbol asociación de campo fueron en la defensa central, que de delantero no juego desde los tiempos de la preparatoria (cuando comenzó el milenio).

El abarrotero nomás me escuchó todo lo que le decía.

’Ira,”—comenzó seriamente Don Chon—“la verdad que yo sigo pensando que está bien”.

Expuso Don Chon un punto clave al decir que sí, quizás yo me siento más a gusto dentro del campo en la posición de defensa central; pero, si el equipo se va a estar alineando solamente en base a como me encuentro más cómodo, entonces ya tenemos las de perder desde el inicio. “Chanza”—prosiguió el buen hombre—“y lo que quieren es jugar de otra manera”.

Con un poco de introspección, análisis y memoria, puedo estar de acuerdo con Don Chon en ciertos puntos. Ya que al plantarme en la delantera, sí jugó de manera distinta el equipo. Y no lo digo por que yo sea el factor clave y el que dictamina cuantos pares son tres moscas, sino debido al hecho de que al utilizar otra línea defensiva, da lugar a otra escuadra de mediocampistas; ambas líneas jugando de manera muy distinta a como había estado jugando nuestro cuadro bajo en las ultimas jornadas del previo torneo.

Entonces, aquí lo indicativo es que si el resto del equipo se concretaba y aplicaba una adaptación posicional y de jugadores, entonces ¿qué me previene aceptar una posición como delantero?

Admitir sinceramente que no soy ni un Zlatan, ni un Cantona, ni mucho menos un Chichadeus—que todos sabemos sólo hay uno—, no es excusa para mostrarme en desacuerdo con el equipo y sus directivos. El requerimiento mínimo, es tratar.

DonChon5(2)

Me pareció acertado el comentario de Don Chon. Pero a la vez curioso. Curioso como una persona puede tan perceptivamente captar esos detalles del deporte y explicarlos a aquellos quienes lo tienen tan de cerca. Curioso como una persona capaz de captar todo lo anteriormente mencionado se muestra tan renuente a aceptar que la realidad de México como potencia gigante, quizás ya es añeja al punto de necesitar retirarse.

Pero no debe ser tan sorpresivo, por qué de igual manera como internamente puedo sentir que soy mejor defensa central que delantero; hay una infinidad de personas que hasta la muerte sentirán que México (o el equipo nacional de su predilección) es mejor, no nada más que Jamaica y Honduras, sino que es hasta mejor que Francia, Argentina y Alemania.

De igual manera (por infinitésima ocasión), de un día a otro le dio a Don Chon por cerrar el changarro y mudarlo a otros rumbos. Y ahí sí: sin consulta, sin preguntas, sin dar los buenos días o las buenas noches; nomás avisando cuando se encuentran con el changarro vacío los derechohabientes.

Bien dicen: “cambios…”

DonChon5(3)
El licor está cerrado…
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